En resumen
- El dominio es el nombre que se alquila (tuempresa.com), el hosting es el servidor donde viven los archivos, y el DNS es lo que conecta ambos. Son tres contratos independientes.
- En la zona DNS: el registro A apunta el dominio a la IP del servidor web, el CNAME hace lo propio con subdominios como www, y los registros MX indican que servidor recibe el correo.
- Tipos de alojamiento para una pyme: hosting compartido (suficiente para una web corporativa), hosting gestionado (el proveedor mantiene y hace copias) y VPS o cloud (tienda o aplicacion propia).
- Antes de contratar, comprobar cinco puntos: copias de seguridad restaurables por uno mismo, certificado SSL incluido, ubicacion del servidor, soporte en tu idioma y facilidad para migrar.
- Orden recomendado: registrar el dominio a nombre de la empresa, contratar el alojamiento, configurar los correos corporativos y sus registros MX, y solo entonces desarrollar la web.
Antes de que exista una web hay dos contratos que casi siempre se firman a la vez y que sin embargo son cosas distintas: el dominio y el hosting. Confundirlos es el origen de la mitad de los sustos que se lleva una pyme con su web — desde el correo que deja de funcionar hasta el dominio que caduca sin que nadie se entere. Vamos por partes.
Dominio, DNS y hosting: quien hace que
El dominio es el nombre: tuempresa.com. No guarda nada, es simplemente una direccion que se alquila por periodos de un año o mas a un registrador. El hosting o alojamiento es el local: el servidor donde viven de verdad los archivos de la web, la base de datos y, con frecuencia, los buzones de correo.
Entre los dos esta el DNS, que es la parte que casi nadie explica y que conviene entender aunque sea por encima. La zona DNS del dominio contiene unos pocos registros que dicen a donde tiene que ir cada cosa: el registro A apunta el dominio a la IP del servidor web, el CNAME hace lo mismo con subdominios como www, y los registros MX indican que servidor recibe el correo. Que la web este en un proveedor y el correo en otro es perfectamente normal, y son precisamente los MX los que lo hacen posible.
La consecuencia practica es sencilla: puedes cambiar de hosting sin cambiar de dominio, y puedes cambiar de dominio manteniendo el hosting. Son piezas independientes, y quien las tenga contratadas a tu nombre tiene el control.
Como elegir el nombre de dominio
El nombre del dominio se elige una vez y se arrastra durante años, asi que merece media hora de reflexion:
- Corto y facil de dictar por telefono — si hay que deletrearlo dos veces, no sirve. Evita guiones y numeros: se pierden al pasar de la voz al teclado.
- Extension segun el mercado — .com si vendes fuera, .es si tu cliente es local y quieres que se note. Si el negocio ya tiene nombre, lo habitual es registrar ambas y redirigir una a la otra.
- Comprueba la marca antes de registrar — un dominio disponible no significa que el nombre este libre como marca. Una busqueda rapida en el registro de marcas evita un disgusto caro.
- Registralo a nombre de la empresa — no del sobrino que monto la web en 2016. Suena obvio hasta el dia en que hay que renovarlo y nadie tiene el acceso.
Que tipo de alojamiento necesitas
Aqui es donde se paga de mas con mas facilidad. Para la inmensa mayoria de las pymes las opciones reales son tres:
- Hosting compartido — tu web convive con otras muchas en el mismo servidor. Es lo mas barato y es suficiente para una web corporativa, un catalogo o un blog con trafico normal. Si tu web recibe unos pocos miles de visitas al mes, esto te sobra.
- Hosting gestionado — el proveedor se encarga de actualizaciones, copias de seguridad y seguridad de la plataforma. Cuesta mas, pero si nadie en la empresa va a entrar nunca a un panel de control, suele salir mas barato que arreglar el problema despues.
- VPS o cloud — un servidor solo para ti, con recursos garantizados. Tiene sentido cuando hay una tienda con pedidos constantes, una aplicacion propia o un pico de trafico previsible. Requiere que alguien lo administre.
El error tipico no es quedarse corto, es contratar un VPS para una web de diez paginas y pagarlo durante tres años.
En que fijarse antes de contratar
Mas alla del precio del primer año — que casi siempre es una oferta y sube en la renovacion — hay cinco cosas que si marcan la diferencia:
- Copias de seguridad automaticas y, sobre todo, la posibilidad de restaurarlas tu mismo. Una copia que solo puede recuperar el soporte en 48 horas no es una copia util.
- Certificado SSL incluido. Hoy es un requisito basico: sin https el navegador marca la web como no segura y Google lo tiene en cuenta al posicionar.
- Ubicacion del servidor. Si tus clientes estan en España o Latinoamerica, un servidor cercano reduce el tiempo de carga, y la velocidad influye directamente en el posicionamiento y en la conversion.
- Soporte real y en tu idioma, con un canal donde alguien responda el mismo dia. El dia que la web se cae, esto es lo unico que importa.
- Facilidad para migrar. Que exportar tu web y tus correos no dependa de la buena voluntad del proveedor.
El correo merece decision propia
Muchos planes de hosting incluyen buzones de correo, y por comodidad se acaban usando. Funciona, pero ata el correo de la empresa al mismo sitio que la web: si migras el alojamiento, migras tambien los buzones, con el riesgo que eso supone. Separar ambas cosas y montar el correo en un servicio dedicado da mas estabilidad, mejor entregabilidad y menos problemas de spam. Es exactamente el planteamiento de nuestros correos corporativos, y la razon por la que conviene decidirlo desde el principio y no cuando ya hay quince buzones en marcha.
Un orden sensato para empezar
Si estas montando la presencia online del negocio desde cero, el orden que menos problemas da es este: primero registrar el dominio a nombre de la empresa; despues elegir el alojamiento segun el tipo de web que vas a tener; a continuacion configurar el correo corporativo y sus registros MX; y solo entonces empezar con el desarrollo del portal web y con el plan de marketing digital.
Hacerlo al reves — encargar la web y ocuparse del dominio al final — es lo que acaba en webs terminadas que no se pueden publicar porque falta un acceso. Si tienes dudas sobre que necesita tu caso concreto, escribenos y lo vemos.